La nueva cultura periodística fue el eje del foro mundial de editores
Por: Ricardo Kirschbaum




“Muy balato pala ti ”, dicen los chinos en el Silk Street, un edificio de cinco pisos, parecido a la plaza Meave, cuando intentan vender Ipods, tenis Adidas, trajes Ermenegildo Zegna y miles de productos más... todos copia de los originales.
Sí, ayer me quejaba de que nadie me entendía ¡pero es que no querían venderme nada!
No sólo hablan español, sino que estos comerciantes son buenos para distinguir las facciones de sus compradores. Saben cuando soltar una frase en castellano, inglés, ruso, alemán, francés o japonés. Tienen la capacidad de saludar hasta en 10 idiomas distintos. Sí, su español es reducido, pero suficiente. Negocian los precios con los extranjeros con ayuda de una calculadora.
Con tal de vender, te llaman “guapa” o “guapo”, te montan la gabardina y te dicen “Muy bonito, muy guapo”. Sacan el espejo, lo ponen frente a ti y de tanto halago te convencen de que hasta te ves delgada.
Tienen sus técnicas para no dejar que el cliente se vaya sin comprar. La más agresiva es quitarte lo que traes en la mano y no te lo regresan hasta que les compras. Claro, si no caes terminan regresándotelo, pero la presión es intensa.
El regateo comienza con un precio irreal. Por ejemplo, la puja por una cartera clon de Louis Vuitton puede comenzar en 2 mil yuanes, unos 3 mil pesos. Pero al final y luego bajar la oferta 10 veces, se pagan unos 200 pesos.
Para vender dicen frases como “finito o último” y las repiten hasta que convencen al comprador. Si quieres que tu precio sea el último, la técnica es hacer como que te vas sin comprar, aunque se corre el riesgo de que el vendedor, literalmente se te pesque del cuello o te jalonee para no dejarte ir.
Y viéndolo bien, no es nada distinto a lo que pudiera ocurrir con algún puestero de cualquier parte del mundo, pues estos chinos no representan a la ciudadanía pekinesa, pero sí a muchos de sus comerciantes. Todos quieren que les compres. Y si en La Lagunilla te dicen guerita aunque seas morena, ¿por qué no? en Silk Street te dicen guapa, aunque sea mentira.
“Hola”. “ balato ”, “bonito”, “guapa” y “último” son las cinco palabras que mejor saben decir en español, pero con esas hacen que los hispanohablantes que visitan el Silk Market salgan felices y con una maleta pirata llena de cosas piratas, por las que no se pagaron más de 2 mil pesos.
Pueden ir dentro bolsas, carteras, gabardinas, chamarras de piel, ropa interior, seda, juguetes, perlas, tecnología, botellas de alcohol, maquillaje, cremas corporales, joyería de fantasía, tenis, zapatos, cinturones y ropa deportiva.
La visita es divertida y aunque parezca lo contrario, son graciosos cuando se te cuelgan del brazo con tal de no dejarte escapar.
Pero eso sí, no les gusta nada que no les compres, son capaces de maldecirte en chino, golpearte con la calculadora o hacer señas de muerte. Sí, me ocurrió a mí: una vendedora china se pasó la mano por el cuello mirándome feo, como diciéndo: “¡Ah! ¿No compras? ¡Pues muérete!”. Aunque la verdad te da más risa que miedo.
El nombre del Silk Street viene escrito en chino atrás de las tarjetas de los hoteles, por lo que es un sitio turístico y lo mismo compran franceses que estadounidenses o latinoamericanos. Lo de mayor demanda son las bolsas, pues los chinos hacen “los mejores clones”, al menos eso dicen las mujeres que las compran.
La ropa, por ejemplo, de Calvin Klein o Max Mara, es de buena calidad, pero en cuanto a aparatos tecnológicos no es igual. Los pseudo Ipods, por ejemplo, pesan por lo menos trescientos gramos más que uno original y es evidente que son piratas.
Pocas cosas cuestan más de 150 pesos, es posible comprar por esa cantidad casi cualquier artículo, pero bajo tu riesgo.
Fuera de Silk Market, hay productos de muy buena calidad, originales e irrepetibles como en los mercados de seda donde no hablan español, pero sí inglés y pueden venderte la pijama más suave o las sábanas más ricas al tacto.
Pero el Silk Market es uno de los pocos lugares en todo Beijing donde es posible escuchar español y por unas horas te hacen sentir más cerca de casa con su “¡Guapa! y “ Balato.

Actualmente, el proceso de unificación en “el gran crisol de Argentina” sigue operándose y la influencia de los inmigrantes europeos es más que importante para la construcción del concepto de la nación argentina, de la llamada argentinidad. Sin embargo, la creación de esta idea no escapó de la visión estereotípica. La inmigración fue un elemento constitutivo para la formación de la sociedad de Argentina no solamente en el ámbito teórico, sino también en el económico modificando muchas estructuras industriales y posibilitando la inserción de Argentina en el mercado mundial. Con el aporte socio-cultural y económico de los inmigrados nació el sueño argentino de entrar entre los países del “primer mundo”, el famoso cosmopolitismo y el mito de excepcionalidad que sigue siendo vigente en algunas esferas sociales a pesar de los problemas económicos que trastornan a la Argentina de hoy en día.FUENTE: Facultad de Filología Hispánica de Poznań (Polonia)
Tras años de liderazgo de nombres extranjeros y aborígenes, los padres están volviendo a elegir los más tradicionales. Según los psicoanalistas, este cambio marca una vuelta a la transmisión de las costumbres.
En tiempos en que todo parece haberse corrido de lugar, al ritmo que la velocidad de las tecnologías le imprimen a la vida actual, muchas familias parecen estar anhelando el pasado. La costumbre de llamar a los hijos con el nombre de los abuelos está nuevamente en práctica. Amanda, Julia, Emilia, Catalina o Victoria son algunos de los nombres con los que nuevamente se está identificando a las nenas. Y a los varones, con Nicolás, Pedro, Francisco, Joaquín, Mateo y Román.
"El nombre no sólo sirve para distinguir a las personas, sino que parte de un principio de seguridad jurídica indispensable en la vida. Y de él deriva un derecho: la negación indebida o usurpación exponen a la persona a ser confundida en su individualidad, afectando su filiación, condición social y vida de relación. Frente a estos hechos, el Estado reconoce el derecho a proteger estos valores de la personalidad", destacó Alberto Pérez, jefe de Gabinete del Gobierno bonaerense y titular del Registro de las Personas.
El nombre antecede la existencia de la persona y la acompaña durante toda la vida. Su elección no es inocente. Y muchas veces la gente prefiere ser llamada por su segundo nombre o por un apodo con el que se sienten mejor. Últimamente se flexibilizó la aceptación de muchos nombres que antes eran rechazados. Ahora, además, los padres eligen nombres más tradicionales, los que tenían nuestros abuelos. Nombres que no generan ninguna duda en el delegado que inscribe al bebé. La tendencia también se verifica porque en 2007 los más pedidos fueron Santiago, Lucas, Matías, Sofía y Camila.
Primera identidad de un recién nacido, el nombre representa características, emociones, afectos, sentimientos. "Lo que hay en un nombre es deseo. La elección de un nombre está cargada de significaciones. En el actual retorno del uso del nombre del abuelo hay una vuelta a la transmisión de las costumbres", analizó la psicoanalista Adriana Roa.
Tan claro es que el nombre transmite un sentido, que uno de los que más controversias produjo en la delegación Ituzaingó del Registro de las Personas fue Emmanuel, con doble M. "Para los que practican la religión evangelista, con doble M es satánico. A una primera pareja le aceptamos el nombre, pero con una sola M. Como los pedidos de uso de doble M se reiteraban, terminamos aceptándolo", detalló Patricia Sarti, a cargo de esa delegación.
A una nena sus padres querían llamarla Mara Dona, dos nombres permitidos por la ley. Sin embargo las autoridades debieron consultar a la Dirección Provincial del Registro de las Personas. "Hay libertad de elegir, pero hay responsabilidad sobre la integridad moral de la persona que después deberá convivir en sociedad y llevar el nombre que eligieron sus padres y que nosotros, desde el Estado, avalamos", puntualizó Silvia Bosio, quien trabaja en la Dirección Técnica del Registro de las Personas bonaerense hace 18 años. Finalmente, la nena se llamó Mara Dona.
FUENTE: Clarin (con modificaciones)
Pregunta: ¿Quién eligió tu nombre? ¿Lo heredaste de alguno de tus abueloa? ¿Qué significa? ¿Tenés apodo? ¿Cómo te gusta que te llamen?

Si ahora la tendencia habla de una marcada emigración de profesionales argentinos, cabe destacar que no siempre fue así.
de científicos, técnicos y profesionales Argentinos”, fundada en 1999. El objetivo de este organismo es contactar a través de Internet a los investigadores y profesionales argentinos que residen en el exterior con la comunidad científica local, osea, los que se quedaron. El resultado fue exitoso, lo que demuestra la voluntad de ambas partes por mantener un lazo. Con objetivos similares se creó ANACITEC (Asociación Argentino - Norteamericana para el avance de la ciencia). Fue fundada en 1985 por un grupo de argentinos residentes en Estados Unidos, y allí tiene su “casa matriz”. Además ANACITEC creó una base de datos: PROAR, que funciona como directorio en Internet de profesionales argentinos radicados en diferentes partes del mundo. 